Perdida sin importancia, en una esquina de Belloto, donde gitanos y locos caminan con autoridad y carácter por la única y archí recorrida avenida principal, conocida como “troncal”, existe un trozo de eterna fiesta patria, donde el ponceo y el regatón no entra, donde los pokemones, los visual, las pelolais o las ondulais tienen menos importancia que los chuzolais o los huachacalais.
Perdida digo, por que muchos de los habitantes de belloto sur, belloto norte, belloto centro, y villa alemana , que día a día al vuelven de sus trabajos o estudios, ven pasar sin ninguna relevancia y con completa indiferencia, a la altura del paradero 14, vestida de blanco y verde, a la “GOLOSITA”; Para los que ni siquiera de vista la conocen, aclaro que no es la comiseria que se encuentra un par de cuadras mas al oriente.
Enclavada frente al seudo mall de belloto, “La Golosita”, es atendida por sus propios dueños, y se comporta como uno de los últimos bastiones criollos de la localidad. Por solo 300 pesos se puede disfrutar de la tan típica y para algunos poco habitual “cañita”, ( vaso de vino de la casa arreglado (vino barato con cacao o agua ardiente o cualquier otro licor que anule el sabor avinagrado del vino barato)).
Es indudable que un hígado poco entrenado, con 600 pesos tendría ya su pandemonium.
Decorado con la ambientación clásica de la “Pérgola de las Flores”, es fascinante ver un par de viejos colorados conversando de quien sabe que, y que al cabo de unas horas, se abrazan, se declaman amor y terminan casi a puñetes, todo eso si con un mágico respeto. En las paredes penden carteles con algunas normas básicas de comportamiento, “MODERE SU VOCABULARIO”, dice en uno, maravilloso!!!.
Si la suerte acompaña, podrá hacer funcionar una muy antigua rockola, donde la melancólica voz de Marco Antonio Solís, es la única opción, de entre el polvadero un cansado brazo robótico, con dificultad pone un disco ¾ de acetato en la aguja, el romántico sonido del vinilo al instante, añeja aún más el interior de “la golosita”.
Con la repentina actualización del concepto “huachaca”, la Golosita queda afuera de la onda popular, y se podría clasificar como una “fonda eterna”, pero sin cuecas. Desteñidas tiras de banderitas chilenas, copihues de cartulina y la folclórica administración de gruesas señoras, nos dan un baño de realidad, deteniéndonos en el tiempo, cuestionándonos y haciéndonos pensar, que la concepción de “carrete Cool” o “top”, es una falacia tan bien fundada, que no nos damos cuenta que hasta en el esparcimiento nocturno nos controlan y nos ponen directrices para poder pasarlo bien. Entrando a la golosita se comprende que las necesidades básicas de juerga no son tan caras ni tan exclusivas, solo un par de amigos, algún alcohol, y la música que no incomode, sirven para poder olvidar la extraña realidad que hoy vivimos.
Cansado, con 4 o cinco cañitas en el cuerpo, me levanto, camino por entre las mesas, logro llegar a la puerta, abro, la luz del sol me encandila, el típico calor de belloto me invita a sudar, veo el reloj son las 13:00 hrs, en zigzag me voy caminando como un loco más de Belloto, me encuentro con una amiga y la invito al Journal.
1 comentario:
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